“Social cooling” y la conciencia de exponerse en las redes sociales

“Social cooling” y la conciencia de exponerse en las redes sociales

“Si te sientes observado, cambias tu comportamiento. El Big Data está sobrealimentando este efecto”. El social cooling es un concepto surgido de la conciencia de los usuarios ante las consecuencias que puede tener exponerse en la red. Limitar la intención de hablar o de opinar por miedo a la falta de privacidad y al control de nuestra actividad puede conducir a un “enfriamiento social”.

En los inicios de Internet, la sociedad se acostumbró a una libertad absoluta a la hora de exponerse su vida, de forma que la vida online parecía separarse de la offline. Con la llegada de las redes sociales se siguió con esta dinámica de comportamientos diferentes. Y, ha sido con el paso de los años, que los usuarios han tomado conciencia de su identidad digital y del impacto que tiene en la vida diaria.

¿Cómo funciona el social cooling?

Los analistas de datos utilizan algoritmos para ver los patrones sociales. De esta forma, deducen la probabilidad de miles de preferencias y gustos que quizá nunca has expuesto abiertamente. ¿Cuáles son tus datos que utilizan? Ubicaciones, cookies, búsquedas por voz, acciones en las redes sociales…

La gente empieza a darse cuenta que la reputación digital podría limitar las oportunidades de futuro. De hecho, se han visto en las noticias titulares como: “Puede ser que no consigas aquel trabajo soñado si tus correos electrónicos y publicaciones en Facebook no son lo suficientemente positivos”, “Si eres mujer, es posible que veas menos anuncios de trabajos bien remunerados” o “Si tienes malos amigos en las redes sociales, es posible que pagues más por tu préstamo”. Hay que tener en cuenta que estos algoritmos en ocasiones están sesgados y se basan en datos de mala calidad. A partir de noticias como estas, las personas cambian su comportamiento para obtener mejores puntos en los algoritmos.

¿Cuáles son los efectos negativos del social cooling?

  1. Una cultura de la conformidad. ¿Alguna vez has dudado en dar clic a un enlace porque has pensado que tu visita podría registrarse y hacerte quedar mal? Cada vez más personas sienten esta presión y empiezan a autocensurarse.
  2. Rigidez social. Los sistemas de reputación digital pueden limitar nuestra capacidad y nuestra voluntad de protestar ante injusticias.

Las nuevas generaciones son las que están más preocupadas por la privacidad, de modo que casi el 95% de los jóvenes entre 14 y 17 años revisan qué comparten en su vida social y con quien.

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